martes, 13 de octubre de 2020

Tiempos difíciles, de Charles Dickens

 

Charles S. Reinhart. Grabado en madera para una edición americana  de 1876.

            Novela escrita en tercera persona y contada por un narrador omnisciente propenso a la ironía y la burla, ambas repartidas de forma sutil y mesurada. Su autor, Charles Dickens (1812-1870), de todos conocido, gozó de gran celebridad en vida e influyó poderosamente en creadores posteriores de todos los ámbitos. Charles Chaplin (1889-1977) es un caso claro, tanto en El chico (1921) como en Tiempos modernos (1936). Esta última película sigue la crítica de la situación de la clase obrera de los grandes centros industriales planteada abiertamente en Tiempos difíciles, donde se condena el maltrato que recibían los operarios por parte de los patronos y se muestra el mecanismo de nacimiento de los sindicatos obreros. Dickens aprovecha para criticar, en la persona de Slackbridge, agitador sindicalista, a todos los embaucadores de las personas pocos formadas, en este caso obreros analfabetos. Critica también al empresario poco o nada dado a consideraciones sociales, muy habituales en la primera revolución industrial, cuando los obreros, además, apenas tenían defensa, ni siquiera en Europa, paraíso, en cierta forma, del obrero manual, pues aquí nacieron los movimientos obreros y la situación de los empleados poco cualificados es claramente mejor que la existente en los países asiáticos e, incluso, los Estados Unidos. Dickens aprovecha también para criticar la degradación de las condiciones ambientales que la gran industria ocasiona, deteriorando el entorno natural y empeorando, en general, las condiciones de vida. La acción transcurre en Coketown, población ficticia inspirada, según los críticos, en la ciudad de Preston, célebre por su actividad industrial durante el siglo XIX.

            Pero, en mi opinión, la crítica fundamental de la obra es la dirigida a los métodos de educación que olvidan la esfera de los sentimientos y la imaginación. Los principales protagonistas son los hijos de un padre —la madre es como un cero a la izquierda— empeñado en dar a sus hijos la que considera mejor educación, aquella basada en datos y conocimientos científicos relativos a ciencias exactas. Según este tipo de educación solo será de enseñanza recomendable, de valor, aquello que resulte cuantificable y analizable desde el punto de vista estadístico. Todas las personas que se salgan de los grupos que considera recomendables, aquellos donde se practica el grave raciocinio, deben mantenerse alejadas de sus hijos, razón que obliga a los pequeños a evitar cualquier diversión normal en la infancia. Este tipo de educación, tan rigorista, va a causar graves trastornos en la configuración emocional de los hijos, necesitados de ayuda exterior para poder normalizar sus vidas. Entre los muchos logros de la novela se encuentra la defensa del papel de la mujer. Esta aparece como más despierta que el hombre en casi todos los casos y, sobre todo, más humana, consciente de la necesidad que todos tenemos de amar y ser amados. El papel jugado por Cecilia Jupe (Sissy), nacida y criada en un circo, resultará determinante para la resolución de los graves conflictos vividos por los protagonistas, inhábiles, por sus carencias afectivas, para enfrentarse a cuestiones básicas de la vida.   

 

Charles Dickens, Tiempos difíciles, Madrid, Alianza Editorial, 2010. Traducción de José Luis López Muñoz. (Hard Times, 1854).

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