martes, 17 de diciembre de 2019

Reflexiones sobre un mundo líquido, de Zygmunt Bauman


Bauman (revistasantiago.cl)

Las notas de lectura de hoy versan sobre una antología de citas del eminente sociólogo polaco-británico Zygmunt Bauman (1925-2017). El antólogo y prologuista es Antonio Francisco Rodríguez Esteban, que ha trabajado sobre más de veinte títulos de Bauman. He seleccionado, y voy a copiar ahora, las palabras de Bauman que más me han llamado la atención, imponiéndome un cometido de antólogo de la antología.
            Sobre el concepto de «modernidad líquida», la más célebre de las reflexiones de Bauman, Rodríguez Esteban escribe en el prólogo: «es un estado caracterizado por la impermanencia, la incertidumbre, la vulnerabilidad, la mutación, el simulacro, la ausencia de verdades, la caída de los relatos vertebradores, unificadores, cosmogónicos, que definían las realidades políticas, sociológicas, psicológicas o religiosas» (pág. 10) durante la «modernidad sólida, definida por verdades últimas y fundamentos fijos que permeaban todos los estratos de lo humano» (pág. 10). La llegada de la modernidad líquida nos ha sorprendido concretamente a nosotros, que vivimos en un mundo cambiante como no lo ha sido nunca. La sensación que se desprende de la lectura del libro es desazonadora, inquietante, porque, aunque el antólogo entrevera pensamientos positivos, la mayoría de ellos, al ser dictados por la observación directa de la realidad, y aquí me sumo a la facción pesimista, son derrotistas en cuanto al futuro de lo que siempre hemos entendido como dignidad, libertad y solidaridad humanas. Ya hace años que vivimos estos cambios, alguno de los cuales producen desajustes y, digamos, debilidades. Uno de ellos, del que no he encontrado referencias en este libro —quizá porque Bauman lo considera ya consolidado—, puede parecer menor pero resulta de entidad para los hombres que tenemos cierta edad. Me refiero a la consolidación, siempre bienvenida, del movimiento feminista. Este ha podido producir en algunos hombres durante un lapso de tiempo más o menos largo una sensación de inseguridad, de no saber cuál era el comportamiento masculino correcto —del comportamiento de la mujer en los años cincuenta al actual hay unos cambios notables, (son tres generaciones)—, justo hasta que han asumido su nuevo papel de compañeros en una sociedad formada por hombres y mujeres que intentan ser libres y deben ser iguales. Mientras no se opere ese cambio en la inteligencia de todos los hombres cuya mentalidad sigue rigiéndose por los valores antiguos y hasta ahora inmutables, las sociedades no avanzarán. España, donde escribo, ha avanzado por ese camino de manera significativa, aunque aún le queda mucho camino por recorrer, es obvio. Sin embargo hay otros muchos países, todos sabemos cuáles, donde ese movimiento feminista necesita más apoyo, el apoyo, sobre todo, de los hombres. La modernidad líquida es un tiempo de cambios e incertidumbres, pero algunas certidumbres parecen ya realmente consolidadas. La libertad de la mujer es una de ellas, ahí no hay vuelta atrás.
Algunas de las citas de Bauman pueden servir para verbalizar esos pensamientos que a veces hemos intuido los demás, simples mortales. Acompaño cada cita de dos números de página. El primero corresponde a la paginación del libro que he leído, Reflexiones sobre un mundo líquido, y el segundo a la paginación de la edición de cada título manejado por Rodríguez Estebán para su antología. Este segundo número de página va seguido de otro que remite al título donde se localiza la cita original, visible en la bibliografía. En los casos en los que la cita proviene de un texto inédito en castellano, solo aparece el número correspondiente al título. Parece un poco enrevesado para se entenderá sin problemas. Empezamos. Los subrayados son míos.


«Nos encontramos actualmente en un periodo de interregno: un estado en el que los viejos modos de vida aprendidos y heredados ya no sirven en la actual conditio humana, pero los nuevos modos de afrontar los retos y los nuevos modos de vida no se han inventado todavía». (P. 107). (P. 108, 11).

            «La tendencia a olvidar y la vertiginosa velocidad del olvido son marcas aparentemente indelebles de la cultura moderna líquida». (P. 118). (P. 104, 7).

«Gracias a Internet se ha concedido a todo el mundo los proverbiales 15 minutos de fama y la ocasión de recuperar la esperanza del estatus de celebridad pública. Ambos parecen fáciles y al alcance de la mano, como nunca lo fueron en el pasado. Y la atracción de convertirse en una celebridad consiste en que el propio nombre y aspecto tengan más difusión que los propios logros en un mundo hecho a la medida de una feria de vanidades». (P. 14). (15).

«La nueva moral ha dejado de ser centrífuga y es ahora centrípeta: de ser el principal aglutinante que salvaba distancias y acercaba posiciones entre las personas y, en definitiva, las integraba, ha pasado a convertirse en una más de la ya larga lista de herramientas de división, separación, disociación, alienación y laceración». (P. 15). (P. 127, 21).

«Somos habitantes de dos mundos diferentes: uno online, conectado, y otro offline, desconectado, por mucho que hayamos aprendido a movernos entre el uno y el otro con tanta soltura que, en la mayoría de los casos, ni nos damos cuenta de ello». (P. 16) (P. 92, 17).

«Vivimos en una sociedad confesional que fomenta la autoexposición como prueba de existencia social primordial y más fácilmente accesible. Millones de usuarios de Facebook compiten unos con otros para revelar y poner a disposición pública los aspectos más íntimos de su identidad, sus conexiones sociales, sus pensamientos, sus sentimientos y actividades. Las redes sociales son lugares donde la vigilancia es voluntaria y autoinfligida». (P. 16). (P. 77, 12).

«Tener toda nuestra persona, con lo bueno y con lo malo, registrada y accesible al público, parece ser el mejor antídoto profiláctico contra la exclusión». (P. 17). (P. 32, 9).

«El camino hacia la identidad es una batalla continua y una lucha interminable entre el deseo de libertad y la necesidad de seguridad, agravada además por el miedo a la soledad y el terror a la incapacitación». (P. 19). (P. 45, 3).

«Lo que guía estos esfuerzos [en pos de la “autorrealización”] es el temor a fijar, más que el deseo de alcanzar la línea final de meta. La moderna condición líquida valora mucho la flexibilidad; y, lo queramos o no, nosotros obedecemos». (P. 21). (15).

«La tarea de producción del yo se ve increíblemente facilitada por el suministro masivo de kits de montaje para interpretaciones recomendadas hoy en día, y por lo tanto anheladas y consumidas con avidez, con ayuda de las cadenas de tiendas y los medios de comunicación interesados en rastrear y perseguir el beneficio». (P. 22). (15).


«El mundo de hoy es un archipiélago de diásporas». (P. 31). (P. 238, 12).

«La gran pregunta que seguramente determinará el futuro de Europa más que cualquier otra es qué acabará por imponerse: ¿el rol de los inmigrantes como salvavidas de una Europa que está envejeciendo a toda prisa, o bien el poder en alza de los sentimientos xenófobos, inducidos y alentados de modo entusiasta hasta convertirse en votos electorales?». (P. 32). (P. 12, 8).

«Todos necesitamos designar a los enemigos de la seguridad para evitar ser considerados parte de ellos… Necesitamos acusar para ser absueltos, excluir para evitar la exclusión». (P. 32). (P. 111, 9).

«En un planeta convertido en un mosaico de diásporas étnicas y religiosas, el encuentro entre mensajes y oyentes se ve enormemente facilitado. En un planeta así, la antigua separación entre el “interior” y el “exterior”, o entre el “centro” y la “periferia” deja de tener sentido». (P. 34). (P. 162, 4).

«El diálogo es la respuesta correcta a la diversidad de la humanidad y el modo deseable de coexistencia e interdependencia humana, y el diálogo significa conversar con personas que sostienen opiniones y convicciones diferentes a las propias; la conversación restringida a individuos que comparten nuestras propias creencias no es un diálogo genuino. Y el propósito del diálogo no es la derrota de los que piensan de otro modo, sino la mutua comprensión el esfuerzo compartido para elaborar el modus vivendi mutuamente beneficioso dentro de la diferencia». (P. 39). (15).


            «El actual modelo de crecimiento causa unos daños irreversibles. Y esto es así porque el “crecimiento” se mide en función del aumento de la producción material, en vez de ser medido en función de servicios como el ocio, la salud y la educación». (P. 41). (P. 105, 8).

            «Los problemas globales requieren soluciones igualmente globales». (P. 42). (P. 81, 21).

            «La tenaz persistencia de la pobreza en un planeta dominado por el fundamentalismo del crecimiento económico es suficiente para que el observador se detenga y reflexione. La primera víctima de esa profunda desigualdad será la democracia, a medida que todos los bienes necesarios, cada vez más escasos e inaccesibles, para la supervivencia se conviertan en objeto de una rivalidad encarnizada entre los que tienen y los que están desesperadamente necesitados». (P. 45). (P. 12, 10).

            «La transferencia al ciberespacio y la subordinación a la lógica del online o de la transmisión en directo han hecho que la distinción entre lejos y cerca, aquí y allí, se haya convertido en algo virtualmente nulo y sin efecto. Esta es la condición que la “glocalización” —el proceso de despojar de su importancia a lo local— tenía como objetivo desde su mismo inicio». (P. 47). (P. 148, 8).

            «La soberanía nacional es, en muchos sentidos, una ilusión. Las tres patas del trípode en el que se basaba —la autosuficiencia económica, militar y cultural— son en la actualidad débiles y raquítica: de hecho, una ficción». (P. 52). (19).

            «En contra de las tan extendidas expectativas de que Internet constituiría un gran paso adelante en la historia de la democracia, implicándonos a todos en la configuración del mundo que compartimos y reemplazando la heredada “pirámide del poder” con una política “horizontal”, se acumulan, sin embargo, las pruebas de que Internet también sirve para perpetuar y reforzar conflictos y antagonismos». (P. 56). (13).

            «El 1% de los habitantes más ricos del planeta posee hoy el 40% de la riqueza del mundo, y el 10 % de los más acaudalados posee el 85 % de toda la abundancia de la Tierra, mientras que la parte inferior de la pirámide debe conformarse con solo el 1 % de la riqueza total. El activo de las mil personas más ricas del mundo representa más del doble de la riqueza conjunta de los 2.500 millones de las más pobres. Esta no es una cuestión de estadísticas, sino que concierne a la condición humana. Tras estos números se oculta un piélago de miseria humana, privaciones, dolor, humillación e indignidad que engloba y asfixia al hasta ahora creciente e incontrolable número de seres humanos». (Pág. 57). (16).

            «En nuestro mundo desgobernado por el mercado, el precio de la autonomía es la insignificancia». (P. 61). (15).

            «Hay que considerar el impacto del consumismo en la sostenibilidad del hogar común, la Tierra. Ahora sabemos demasiado bien que los recursos del planeta son limitados y no pueden dilatarse infinitamente». (P. 61). (P. 169, 7).

            «Si la sociedad de productores fue una escuela y fábrica de solidaridad, nuestra sociedad de consumo es escuela y fábrica de egoísmo y desconfianza, así como de rivalidad universal, guiada por el principio de “cada uno a lo suyo y ‘tonto el último’”». (P. 62). (16).

«El mensaje no puede ser más claro: el camino de la felicidad pasa por ir de compras». (P. 63). (P. 67, 10).

«Los mercados de consumo se expanden, prosperan y se lucran mediante la mercantilización de la búsqueda de la diversión, el confort y la felicidad». (P. 63). (P. 124, 8).

«La Iglesia del Crecimiento Económico es una de las pocas congregaciones que no parece perder fieles y que tiene posibilidades reales de alcanzar un verdadero estatus ecuménico. La ideología de la “felicidad a través del consumo” es la única que tiene alguna probabilidad de anular las demás ideologías». (P. 67). (P. 96, 18).

«En una cultura consumista, la distancia temporal entre la adquisición del objeto y el momento en que se convierte en desecho eliminable tiene a contraerse con rapidez». (P. 68). (P. 186, 18).

«Hace varias décadas la gran ruptura en el progreso de la sociedad de consumo fue el paso de la satisfacción de las necesidades a la creación de necesidades mediante la tentación, la seducción y el incremento del deseo». (P. 68). (P. 130, 9).

«Lo que nos sirve como medida básica para evaluar nuestro lugar y nuestra calificación social en la carrera para alcanzar el éxito en la vida es el grado de nuestra actividad como compradores y la facilidad con que desechamos un objeto de consumo para reemplazarlo con otro “nuevo y mejor”». (P. 69). (P. 100, 8).

            «Somos inducidos, empujados o engatusados para comprar y gastar, para gastar lo que tenemos y lo que no tenemos pero esperamos ganar en el futuro». (P. 72). (P. 161, 7).

            «En la estrategia vital, sostenida por el crédito, de “disfruta ahora, paga mañana”, los mercados de consumo encontraron una varita mágica con la que transformar a multitud de Cenicientas, consumidores inactivos e inútiles, en huestes de deudores». (P. 72). (P. 180, 7).

            «En la jerarquía heredada de valores reconocidos, el “síndrome consumista” ha destronado a la duración y ha aupado a la fugacidad. Ha situado el valor de la novedad por encima del de lo perdurable». (P. 73). (P. 85, 3).

            «Nuestro mundo no resulta idóneo para la coexistencia pacífica en este principio del siglo XXI, y mucho menos para la solidaridad humana y la colaboración amistosa. Ha sido tan dirigido hacia otras formas que la colaboración y la solidaridad no solo son impopulares, sino que suponen una elección difícil y costosa». (P. 81). (P. 42, 10).

            «Internet no es la causa del crecimiento del número de internautas ciegos y sordos en el plano moral, pero facilita y potencia enormemente ese aumento». (P. 83). (P. 97, 17).

            «En su actual forma puramente negativa, la globalización es un proceso parasitario y predatorio». (P. 85). (P. 188, 4).

            «Quizá la presión por entregar nuestra autonomía personal es tan irresistible, nos asemejamos tanto a las ovejas de un rebaño, que solo unos cuantos individuos especialmente rebeldes, atrevidos, pugnaces y resueltos están preparados para intentar oponerse a ello». (P. 86). (P. 30, 9).

            «Una vez sustituido el contacto cara a cara por la modalidad “pantalla a pantalla”, las que entran en contacto son las superficies. Lo que se resiente, como consecuencia, es la intimidad, la profundidad y la durabilidad de la relación y los vínculos humanos». (P. 91). (P. 27, 6).

            «La vulnerabilidad y la incertidumbre humanas son la principal razón de ser de todo poder político». (P. 97). (P. 71, 2).

            «Todas las culturas humanas pueden interpretarse como artefactos ingeniosos calculados para hacer llevadero el vivir con la conciencia de la mortalidad». (P. 97). (P. 47, 4).

            «¿Nos aproximamos, por segunda vez en la historia reciente, a una situación propicia para ser aprovechada por demagogos suficientemente inanes, autoengañados o arrogantes como para prometer un atajo hacia la felicidad, y la apertura de un camino de vuelta al paraíso de la seguridad, a condición de que cedamos las libertades que ya aborrecemos y que tan intensamente nos desagradan, y con ellas, nuestro derecho a la autodeterminación y autoafirmación personales?». (P. 100). (P. 86, 18).

            «Para el futuro de la Humanidad, en un mundo irrevocablemente multicultural y multicéntrico, la disposición al diálogo es una cuestión de vida o muerte». (P. 105). (16).

            «Imaginar formas de hacer tolerable la vida a pesar de la conciencia de la mortalidad era, es y probablemente será siempre el motor principal de la cultura y el hilo común de la historia». (P. 112). (15).

            «La conversación seguirá siendo la vía directa al acuerdo y a la coexistencia pacífica, mutuamente beneficiosa, cooperativa y solidaria, simplemente porque no tiene competidores para tal cometido y, por consiguiente, ninguna alternativa viable». (P. 115). (P. 103, 17).

«Uno de los efectos fundamentales de equiparar la felicidad con la compra de artículos que se espera que generen felicidad consiste en eliminar la posibilidad de que este tipo de búsquedas de la felicidad llegue algún día a su fin. La búsqueda de la felicidad nunca se acabará, puesto que su fin equivaldría al fin de la propia felicidad». (P. 123). (P. 20, 20).
           
            «La sabiduría popular china asegura que si haces planes para un año, deberías sembrar cereales; si haces planes para doce años, deberías plantar un árbol; y si haces planes para cien años, deberías educar a la gente». (P. 126). (13).

            «La felicidad no reside en la ausencia de problemas, sino en la capacidad de hacerles frente, combatiéndolos y superándolos». (P. 127). (16).


Títulos y ediciones manejadas por Rodríguez Esteban:

1 Bauman, Zygmunt, y Keith Tester, La ambivalencia de la modernidad y otras conversaciones, Barcelona, Paidós, 2002.
2 Bauman, Zygmunt, Vidas desperdiciadas, Barcelona, Paidós, 2005.
3 —, Vida líquida, Barcelona, Paidós, 2006.
4 —, Miedo líquido, Barcelona, Paidós, 2007.
5 —, Mundo consumo, Barcelona, Paidós, 2010.
6 —, 44 cartas sobre el mundo líquido, Barcelona, Paidós, 2011.
7 —, Esto no es un diario, Barcelona, Paidós, 2012.
8 —, Sobre la educación en un mundo líquido, Barcelona, Paidós, 2013.
9 —, y David Lyon, Vigilancia líquida, Barcelona, Paidós, 2013.
10 —, ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?, Barcelona, Paidós, 2014.
11 —, ¿Para qué sirve realmente un sociólogo?, Paidós, Barcelona, 2014.
12 —, y Leonidas Donskis, Ceguera moral, Paidós, Barcelona, 2015.
13 —, Irena Bauman, Jercy Kociatkiewicz, y Monika Kostera, Management in a Liquid Modern World, Cambriddge, Polity, 2015. 
14 —, y Stanislaw Obirek, Of God and Man, Cambridge, Polity, 2015.
15 —, y Rein Raud, Practices od Selfhood, Cambridge, Polity, 2015.
16 —, y Stanislaw Obirek, On the World and Ourselves, Cambridge, Polity, 2015. 
17 —, Extraños llamando a la puerta, Barcelona, Paidós, 2016.
18 —, y Carlo Bordoni, Estado de crisis, Barcelona, Paidós, 2016.
19 —, y Leonidas Donskis, Liquid Evil, Cambridge, Polity, 2016.
20 —, El arte de la vida, Barcelona, Paidós, 2017.
21 —, Retrotopía, Barcelona, Paidós, 2017.


ZYGMUNT BAUMAN (compilación de Antonio Francisco Rodríguez Esteban), Reflexiones sobre el mundo líquido, Barcelona, Paidós, 2017.




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