lunes, 11 de mayo de 2020

Tres obras de Jerónimo López Mozo



            El libro que traigo hoy está compuesto por tres obras de teatro de Jerónimo López Mozo (Gerona, 1942), conocido autor teatral de espíritu contemporáneo y profundo compromiso con la realidad social. Las tres obras giran alrededor de personajes femeninos, dos de ellos rigurosamente históricos y el otro una representación ideal de muchas mujeres reales, aquellas que sufrieron o han sufrido la crueldad de los hombres. La selección, el prólogo y la anotación de las obras han corrido a cargo de Virtudes Serrano. Paso a comentarlas brevemente.
            Yo, maldita india..., escrita en 1988, relata la conquista de México por parte de las tropas de Hernán Cortes desde el punto de vista de dos de sus protagonistas más conocidos, los dos víctimas de la audacia y la avaricia del conquistador pacense: Malinche, la joven que sirvió de intérprete y pareja sexual a Cortés, y Bernal Díaz del Castillo, esforzado soldado y cronista español que nos dejó un extenso relato de la conquista con el fin de reivindicar el mérito de la tropa, a menudo olvidada por los gobernantes a la hora de repartir mercedes. Esta es la obra más extensa de las tres y, según creo, la más complicada de representar por el número de actores y la complejidad de sus requerimientos técnicos.
            La infanta de Velázquez, redactada en 1999, es la más entrañable de las tres. Su comienzo es realmente atractivo desde el punto de vista dramático. Con el escenario y la sala completamente a oscuras y en silencio, un guía del museo del Prado provisto de una linterna precede por el pasillo y conduce hasta el escenario a un visitante insigne, el rompedor dramaturgo polaco Tadeusz Kantor, que desea contemplar Las meninas de Velázquez. Una vez visto el cuadro, que se halla representado en el escenario, algunas de las figuras, Velázquez, la infanta Margarita y el enano Nicolasillo Pertusato, cobran vida. La Infanta se aburre en Palacio y quiere seguir a Kantor, estar con él. A partir de esta escena, la segunda de las catorce en las que se compone la obra, los tiempos y los lugares (Madrid, Cracovia, París y Viena) se combinan. El espectador asiste a una fenomenal pero coherente mezcla de épocas que sirven para recordar algunos de los momentos más perversos de la historia de Europa y el triste final de la infanta Margarita, la niña rubita del cuadro, que, como tantas reinas jóvenes, murió lejos de su familia y víctima de la imperiosa necesidad de un heredero varón para una monarquía lejana. La obra es también un homenaje a Kantor, autor admirado por López Mozo.
            Ella se va, creada en 2001, es una denuncia del maltrato a la mujer, más exactamente de cómo el sistema judicial y de asistencia social está basado en evidencias físicas que a menudo son difíciles de obtener porque el maltrato es más sibilino, no es físico, es sicológico. Las denuncias puestas por esas mujeres no prosperan porque no hay informes médicos de lesiones ni evidencias palpables de otro tipo. Pero el maltrato está ahí. El fin de la obra parece ser animar a las mujeres que viven esas situaciones a dar el paso de salir de esas relaciones tóxicas. Esta obra es la menos difícil de representar de las tres desde el punto de vista técnico, pero tampoco es sencilla. También es un necesario homenaje a Casa de muñecas, del gran Ibsen, que en pleno siglo XIX denunciaba ya esos comportamientos profundamente machistas que aún perviven.

Jerónimo López Mozo, Yo, maldita india… / La infanta de Velázquez / Ella se va, Madrid, ed. Cátedra, 2019. Prólogo y notas de Virtudes Serrano.

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