sábado, 30 de mayo de 2020

A propósito de nada, de Woody Allen


Allen en Stardust Memories

            En 1935, y en un hogar de clase media-baja de Brooklyn, ese barrio que entonces era pintoresco y siempre ha estado colocado al otro lado del puente y del río, nació un bebé que crecería, como casi todos, y, después de conocer la escuela y sus limitaciones, haría novillos continuamente para escapar a Manhattan. De la mano de tíos fantásticos -si ha visto Días de radio las primeras páginas le van a recordar mucho esa película-, Allen irá descubriendo Broadway y los infinitos encantos que todo Nueva York tiene para las personas creativas. Poco después de pasar por el frustrante Bar Miztvá, cuando es solo un adolescente delgaducho de voz insegura, y por consejo de uno de sus tíos, empieza a mandar a importantes periódicos las historias cómicas que escribe que, para su sorpresa, comienzan a ser publicadas. Tiene dieciséis años. Desde entonces no ha cesado un solo día de idear algo nuevo, como todas las personas de fuerte temperamento artístico, y su ascenso profesional ha sido imparable. Cuando le ha faltado el apoyo en su país lo ha recibido en Europa.
            Si a usted le gusta el cine y el Jazz de Nueva Orleans, lea este libro. Es el relato de una larga y fructífera vida contada por su protagonista, una persona de memoria prodigiosa, que ha hecho posibles todos sus sueños. Amó Manhattan y consiguió un ático en la Quinta Avenida desde donde contemplar año tras año cómo cambian los colores del inmenso parque situado a los pies de su edificio. Hoy día ya no vive allí, pero eso da igual. Llegó a codearse con artistas que admiraba y a ser admirado por ellos. Y, curiosamente, su actividad preferida es escribir. Una persona capaz de realizar películas como La rosa púrpura de El Cairo, Match Point o Wonder Wheel, apoyada en la increíble fotografía de Vittorio Storaro, puede escribir los libros que quiera que yo iré a comprárselos y los leeré con placer, como he hecho con este. De sus más de cuatrocientas páginas, las cuales pasan ante los ojos del lector con la rapidez propia de los libros interesantes y divertidos, aproximadamente la quinta parte de ellas está dedicada al calvario que ha tenido que pasar por las acusaciones de abuso sexual ideadas por Mia Farrow, que han venido, en distintas oleadas, a amargar los últimos treinta años de la vida de Allen. Cuenta cómo, en este mundo en el que vivimos, donde existe una evidente dictadura de lo político y socialmente correcto, personas fanáticas e interesadas se han apoyado en un movimiento tan bienintencionado y necesario en principio como el MeToo para perseguirlo y convertirlo en un apestado en su país. Siempre había mirado con desconfianza las acusaciones vertidas por Mia Farrow en los noventa y por Dylan hace pocos años, las supuse falsas desde el primer momento, y cuando compré el libro solo iba pensando en conocer cómo había sido el proceso de maduración creativa de Allen. Me he encontrado las páginas dedicadas a esas desagradables acusaciones y las he leído con tristeza, aunque me alegro de haberlo hecho porque he conocido mejor la historia y he comprendido la importancia que los afectos tienen para la superación de acusaciones tan graves. Soon-Yi es su apoyo. Allen no ha merecido ser calumniado de esa manera, nadie lo merece. La prensa sensacionalista, y algunos sectores de la supuesta prensa seria, lo han crucificado, literalmente, hasta el punto de verse en apuros para encontrar actores dispuestos a trabajar con él. La última de sus películas, Rifkin’s Festival, rodada en San Sebastián, es un ejemplo de ello. Creo que se estrena en septiembre.
            Al margen de esas páginas, perfectamente justificadas, el lector, sea o no cinéfilo, va a pasar unos ratos impagables con el libro. Trata de lo humano. ¿Hay algo más?

Woody Allen, A propósito de nada, Madrid, Alianza Editorial, 2020. Traducción de Eduardo Hojman. [Apropos of Nothing, 2020].

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