jueves, 14 de noviembre de 2019

Un incendio invisible, de Sara Mesa


Imagen de Noida (indiatoday.in)

Esta novela de la madrileña, en realidad sevillana, Sara Mesa fue publicada por primera vez en 2011. La edición que he leído corresponde a una revisada y corregida por la autora publicada seis años después. Se trata de una narración en tercera persona de los últimos días de vida de una ciudad imaginaria, Vado, observada y vivida desde el punto de vista del protagonista, el doctor Tejada, geriatra, un hombre ya entrado en la cincuentena que tiene cuentas pendientes con un pasado sentimental que él mismo se reprocha. Para huir de ese pasado y, de paso —aunque no sea su primera intención—, intentar enmendar los errores cometidos, se integra en una población donde la vida está en franca retirada. El aire y los ríos están contaminados. Las pocas personas que existen roban, incendian o agreden. En medio de toda esta podredumbre y de esta maldad brilla la figura de una niña con la que el protagonista entabla una relación de amistad que adelanta la vivida por Casi y Viejo en Cara de pan unos años después. La preocupación por los pobres y los desvalidos, constante en las narraciones de Mesa que voy leyendo, está también patente aquí. Mesa parece poseer una aguda conciencia social —no en vano vivió parte de su infancia en el barrio sevillano del Cerro del Aguila— y la expresa de manera acuciante en sus obras. Otra peculiaridad importante de Mesa, al menos en esta obra, es su capacidad para encarnarse en personajes masculinos y vivir desde ellos una fuerte atracción hacia la mujer, que aparece como objeto de un deseo urgente, de hombre solitario y necesitado. Por supuesto, también está presente una necesaria preocupación por la ecología, de fácil transmisión gracias al uso de imágenes potentes :

«El cielo se había coloreado de rojo y las aguas del río —contaminadas, verdes— ondeaban con una placidez casi inquietante, sólo interrumpida por algunos peces moribundos que salían a coger su última bocanada de oxígeno». (Pág. 161).
 
            Desde las primeras páginas de la novela uno tienen la impresión de encontrarse realmente en un universo distinto, una realidad paralela creada por la autora que puede dejar de serlo si seguimos ignorando los avisos. Llama la atención también la abulia general, el derrotismo, la malquerencia incluso. De todo este maremágnum de insidias y malas acciones solo se salva la niña, inconsciente del peligro que corre en aquellos muelles oscuros.
           
Sara Mesa, Un incendio invisible, Barcelona, Anagrama, 2017.

No hay comentarios:

Publicar un comentario