miércoles, 22 de julio de 2020

El precio de la amistad, de Kjell Askildsen


Foto: LA NACIÓN

            Especialista en relato breve, Kjell Askildsen (Noruega, 1929) —opino sobre el libro que he leído, que recoge cuentos escritos entre 1998 y 2004— escribe de forma muy austera en las descripciones y aún en los hechos: lo que ocurre es muy poco y está contando con muy pocas palabras. Lo más peculiar de estos cuentos es una mirada de la vida desencantada, sombría, tocada por un punto existencialista. Sus personajes se mueven en una especie de realidad sólida, muy densa, como sumergidos en piscinas de mercurio de la que no pudiesen salir. Los puntos de vista varían entre la tercera y la primera, como es habitual, y también figura alguno en segunda, más inusual. Los protagonistas narradores a menudo son hombres que viven la sexualidad real o imaginariamente, con tendencia a comportamientos ajenos a una moral estrecha. No hay nada explícito, tampoco en los encuentros sexuales, que pueden pasar con un simple «y se acostaron». Aparecen la familia y los amigos, pero siempre vistos desde un lugar donde solo cabe el escritor. Da la impresión de que Askildsen defiende su sitio frente a otras personas, las que sean, lo que da lugar a una visión muy fría de la existencia y las relaciones humanas. Ha creado una escritura y un mundo distintos, muy personales. A pesar de todo, destacaría El otro sueño, de aire cortazariano, y El neceser y La excursión de Martin Hansen, los dos cercanos a Camus. Son influencias que le honran.

Kjell Askildsen, El precio de la amistad, Madrid, Nórdica, 2020. Traducción de Kirsti Baggerthun y Asunción Lorenzo. Epílogo de Julián Rodríguez.

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